Nômade es una marca ecuatoriana de carteras que nació en 2021, pero su punto de partida no es una tendencia ni una oportunidad de mercado, sino una experiencia personal. Su fundadora, Lizeth Villamarín, vivió 10 años fuera del país, entre Estados Unidos y Argentina, formándose y trabajando en marketing, comunicación audiovisual y fotografía de moda. Ese recorrido marcó la manera en que ella entiende el diseño y el uso real de un accesorio. “Nômade hace referencia a no estar quieta. Es como yo, me gusta moverme a distintos lugares para aprender”, confiesa a Harper’s BAZAAR Ecuador.
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La marca aparece cuando Villamarín regresa a Ecuador después de la pandemia, con la intención de materializar un proyecto propio. “Sentía que necesitaba crear algo físico, algo mío, con todo el aprendizaje que tuve durante mis viajes”. Así elaboró la primera pieza de cuero de Nômade: la Belt Bag, diseñada para una mujer que se desplaza constantemente y necesita funcionalidad sin sacrificar estética.
“Siempre fui una persona de andar con carteras chicas y de tener las manos libres. La Belt Bag era mi mejor idea en ese momento”.
Desde entonces, ese modelo se ha convertido en uno de los pilares de la marca. No solo por ventas, sino por su uso sostenido. “Después de cuatro años, mis primeras clientas las siguen usando para trabajar, organizar eventos o moverse entre distintas actividades”.


Con el tiempo, Villamarín fue ampliando su propuesta con 12 modelos, sin perder ese foco. Por ejemplo, para el uso diario, la Shoulder Bag ocupa un lugar especial por su tamaño y su versatilidad. Para trayectos largos y viajes, Nômade desarrolló la Nadia Bag, una hobo bag de gran tamaño pensada desde una necesidad muy específica. “También soy fotógrafa y tengo una computadora gigante, pero nunca encontraba una cartera linda donde entrara todo. De ahí partió la Nadia Bag”. El modelo responde a una mujer que necesita espacio y comodidad sin renunciar al diseño. Se espera una versión mediana para ampliar su uso, pensada en lanzarse con su próxima colección en el primer trimestre de 2026.
Para ocasiones especiales está la Mini Bag Venus. Estructurada, compacta y adaptable, es una de las piezas más representativas del relanzamiento de la marca en 2025. “Es chiquita, pero funcional. Te entra todo lo que necesitas y la puedes adaptar a una ocasión especial”.


De acuerdo con esta quiteña, los colores base de su marca son el caramelo, el negro y el chocolate. En la última colección Tierra, incluyeron el cherry. Tras un periodo de pausa y replanteamiento, Nômade volvió con un enfoque más definido. “Hubo un año en el que estuve un poco perdida, tratando de encontrarme. Desde febrero de 2025 empecé a trabajar en la propuesta y en mayo hice el relanzamiento oficial”. Desde entonces, el crecimiento ha sido sostenido, tanto en presencia como en reconocimiento dentro del circuito local.
La participación de Nômade en la Quito Fashion Week 2025 fue una confirmación de ese proceso. “Cuando me llamaron para la semana de la moda fue como decir: este es el camino correcto. Fue hermoso ver las piezas en pasarela y escuchar los halagos de otros diseñadores y de los modelos”.


El perfil de la mujer Nômade es claro para su fundadora: “Son independientes, trabajadoras, que están en movimiento. Les gusta la moda, pero quieren que se adapte a su día a día”. Esa descripción atraviesa todos sus modelos y cada cartera responde a una necesidad concreta, sin caer en una segmentación rígida.
En términos de comercialización, opera principalmente a través de canales digitales —Instagram, WhatsApp y una tienda online— y ha empezado a expandirse hacia concept stores en Quito y Cumbayá. El rango de precios oscila entre los US$ 85 y US$ 160, una decisión que va de la mano con la accesibilidad.
“Quiero llegar a la mujer real ecuatoriana que quiere verse bien y tener una pieza que dure”.
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De cara al futuro, la marca proyecta crecimiento y la posibilidad de exportar. “Mi sueño es llevar nuestros diseños afuera y mostrar que desde Ecuador se crean piezas modernas, con proyección internacional”, dice Villamarín. Pero, más allá de los planes, hay algo que busca mantener intacto: la coherencia entre diseño y uso. “Creo que una pieza se vuelve inolvidable cuando es funcional, te hace ver bien y la vuelves a elegir”. (I)