En 2022, fue incluida en el Salón de la Fama del Rock & Roll. Ya había recibido los Kennedy Center Honors, 11 premios Grammy y conquistado Hollywood, pero, como cantante y compositora de música country, este reconocimiento fue todo un logro.
Aunque su sonido pudo transformarse para dar vida a su álbum Rockstar, su estilo no. Cuando subió al escenario, lo hizo con la prenda que se había convertido en su sello distintivo desde los años 70: un jumpsuit. Esta vez, en lugar de poliéster, era de cuero charolado, con hebillas a lo largo de cada pierna, un cuello adornado con pedrería y ese ajuste ceñido, como una segunda piel adoptada durante gran parte de su vida.
Vivimos en un mundo profundamente preocupado por la idea del gusto. El bueno, el malo y el correcto. A Parton nada de eso le importaba, y tampoco intentaba ajustarse a la idea que los demás tenían sobre el estilo personal.
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Los CMA Awards —el equivalente de los Grammy en la música country— le pidieron explícitamente a la cantante que utilizara menos cabello y maquillaje durante sus primeros años de carrera. Ella se negó amablemente y le dijo a un reportero de The Tennessean: “Entonces sería como todos, y no quiero ser como los demás. No hago nada para ser diferente. Simplemente no sigo las tendencias de la gente”.
Irónicamente, ese sentimiento la convierte en uno de los grandes íconos de la moda del siglo XXI: genuinamente ella misma y un 100 % más fabulosa por serlo.
Mi libro, “Dolly: Her Style Principles”, examina las “reglas” de su guardarropa: encontrar tu silueta, por ejemplo, y abrazar tu propio gusto. Estas son siete que puedes adoptar como homenaje a Dolly.
1. Solo acepta consejos de la persona que ves en el espejo
“Comodidad” quizá no sea la primera palabra que venga a la mente cuando piensas en un jumpsuit acampanado, ceñido en la cintura y cubierto de una constelación de pedrería. Para la cantante, sin embargo, ese look —coronado por una pila de pelucas rubio hielo, peinadas hasta alcanzar una altura casi tan espectacular como la de los tacones que llevaba— era la definición de su zona de confort, sin importar si se consideraba o no “a la moda”.
Como escribió en su enciclopédico libro de mesa “Behind the Seams: My Life in Rhinestones”, ser “fashionable” nunca fue el objetivo: “Me hace gracia cuando la gente me llama ícono de las tendencias. Siempre digo que soy más bien una molestia para la vista, porque nunca, jamás se me pasó por la cabeza ser elegante. Mientras me sienta cómoda con lo que llevo puesto y crea que me queda bien”.
2. Ignora el buen o el mal gusto
A mediados y finales de los años 70, Parton ya era una prolífica compositora y, por supuesto, la reina del country, después de haber recorrido un largo camino desde las Great Smoky Mountains. Aun así, lo que los ejecutivos discográficos y los periodistas que la acompañaban durante sus giras querían preguntarle seguía siendo sobre su apariencia.
En 1977, el año en que dio el famoso salto hacia un sonido que combinaba el pop con su género predilecto, gracias a su álbum “Here You Come Again”, la veterana periodista Barbara Walters se sentó a conversar con ella y le preguntó: “No tienes que verte así. Eres muy hermosa. No tienes que usar esas pelucas rubias. No tienes que llevar ropa tan extravagante, ¿verdad?”
La música permaneció imperturbable. De hecho, ni siquiera pestañeó antes de responder: “No, es, sin duda, una elección”.
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3. Cultiva una silueta que sea reconocible al instante
Parton todavía estaba en la escuela cuando su tío, Bill Owens, la recogía para llevarla y traerla de sus apariciones en el programa de radio The Cas Walker Farm and Home Hour. El guardarropa de su tía Estelle se convirtió en su propio baúl de disfraces: solía acortar estratégicamente el largo de una falda doblando la pretina y, además, había sacado las hombreras del abrigo de su abuela para utilizarlas como relleno en su sujetador.
Ya entonces estaba cultivando la silueta de reloj de arena, con prendas ajustadas con una precisión que parecía hecha a medida. Y lo más sorprendente es que, años e incluso décadas después, esa silueta no había cambiado.
En 2014, llegó al escenario principal de Glastonbury y conquistó al público con un look compuesto por un chaleco y unos chaps, ambos esculpidos para adaptarse a su cuerpo y completamente adornados con cristales.
4. Adorna y vuelve a adornar
Hablando de cristales. No habría sido la misma artista sin una generosa dosis de brillo. Y no siempre fue así. De niña, mientras crecía en East Tennessee, tenía que conformarse con plumas de pájaro, que entrelazaba su cabello; un claro precedente, sin duda, de los peinados con el volumen de un recipiente de Cool Whip.
Cuando finalmente consiguió un trabajo habitual en The Porter Wagoner Show, un programa enormemente popular entre los seguidores de la música y presentado por el reconocido Porter Wagoner, comenzó a trabajar con dos diseñadoras, Ruth Kemp y Lucy Adams, a quienes encargó asegurarse de que su vestuario brillara bajo las luces del estudio.
Ellas se tomaron muy en serio su trabajo. En un momento, Adams llegó a pedir US$ 300 en cristales por semana para satisfacer la demanda de cada uno de los pesados atuendos adornados de Parton.
Ese fue apenas el comienzo de una carrera que abarcaría lentejuelas, plumas, cuentas, flecos, botones y perlas, todos pensados para darle a quien los llevara todavía más resplandor (no es que ella lo necesitara).
5. Siéntete cómoda con los tacones más altos
Incluso en portadas de álbumes más “casuales”, como “9 to 5 and Odd Jobs”, el toque final de Dolly eran unos zapatos de plataforma, cuyo tacón de aguja se distingue claramente entre los accesorios que lleva consigo.
Se convirtieron en una parte inseparable de “Dolly”, al igual que las melenas rubias y las uñas acrílicas. Tanto es así que, como le contó a RuPaul, quien entrevistó a la cantante en 2020 para Marie Claire, suele usar tacones incluso dentro de casa.
“No siempre son tan altos como los que uso para los espectáculos. Pero soy pequeña. Soy bajita. Y tengo que usar zapatos altos para poder alcanzar mis gabinetes”.
6. Lleva denim como si fuera a pasar de moda
Puede que sea conocida por su gran cabellera y vestidos más atrevidos, pero hubo una prenda que usó una y otra vez —en portadas como “New Harvest…First Gathering y Halo & Horns”, y en “Dollywood”, su exitoso parque temático en Pigeon Forge, Tennessee—: una camisa de denim.
Este resistente tejido, diseñado para soportar años de uso y desgaste, siempre ha sido un clásico. Aunque ella lo convirtió en algo completamente suyo, con denim por partida triple —chaqueta, falda y botas vaqueras— y prendas que, irónicamente, están en el punto más alto de las tendencias en 2026, como los pantalones capri de este textil.
7. Usa el maquillaje para soñar y crear
Además de su fantástica colección de pelucas —hasta convertirse en un voluminoso bouffant y otras moldeadas en rizos que recuerdan a los de un caniche—, Parton era fiel al maquillaje maximalista.
El ritmo de su canción más famosa de los años 80, 9 to 5, fue creado con el golpeteo de sus uñas postizas. La sombra de ojos metálica se extendía desde la línea de las pestañas hasta las cejas. Incluso durante los ensayos, sus mejillas lucían un rubor aplicado cuidadosamente.
Todos estos elementos se combinaban para crear un make up característico, que había ido perfeccionando desde su infancia, cuando lo único que tenía a su alcance eran las bayas de Pokeweed (para dar color a los labios), la madreselva (como fragancia) y un fósforo quemado (como delineador), elementos que recogía en los alrededores de su casa de infancia. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR UK.