Fueron un par de fotografías que le tomaron en una celebración universitaria las que iniciaron todo. Era octubre de 2017 cuando, en plena semana de homecoming en la Universidad de Howard, en Washington DC, el fotógrafo Steve Hall vio a Anok Yai y no pudo creer lo que estaba viendo.
Dos fotos bastaron. En la primera, ella está en el centro y parece que nadie más existe a su alrededor. Su cabello, encrespado y gigante, cae por debajo de sus hombros; su boca está ligeramente abierta y viste un top see-through y un short denim que exponían su piel con un tono ébano que pareció tomar al mundo por sorpresa. La segunda es algo parecido, solo que ella está en una posición de tres cuartos, pero mira a la cámara como si fuera algo que siempre hizo.
Hall publicó las fotos en su cuenta y, evidentemente, etiquetó a Yai. Ella pensó que eran imágenes común y corrientes, pero estaba equivocada. Luego de 13.000 likes y de centenares y centenares de solicitudes de amistad en poquísimo tiempo, algo cambió en su vida.
Las agencias de modelos la empezaron a llamar para firmarla y tres días después de que la foto les volara la cabeza a millones. Anok Yai aceptó un contrato de Next Models Managment.
Tenía 19 años cuando eso sucedió. Estaba estudiando bioquímica en la Universidad Estatal de Plymouth, en el estado de New Hampshire, cuando su imagen se viralizó. A mediados de febrero de 2018 —casi cuatro meses después de ser una explosión en Internet— ella abrió el desfile de Prada en el Milan Fashion Show. Era la pasarela número dos de toda su vida e hizo historia: fue la segunda mujer afrodescendiente en abrir un show de Prada. La primera había sido Naomi Campbell, en 1997.
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En ocho años, Anok Yai se convirtió en una supermodelo y, por eso, no extraña que el British Fashion Council la designara como modelo del año, luego de ser frontrunner 2023 y 2024. Anok Yai no nació en Estados Unidos, ella llegó con su familia cuando tenía tres años y la moda siempre estuvo en su cabeza, dando vueltas, pero fue el azar el que le permitió vivir esa otra vida que parecía lejana:
“Es un sueño que he tenido desde hace mucho tiempo, pero que siempre lo dejé de lado por mis dudas y las distracciones de la escuela”, dijo en octubre de 2017 a Yahoo Life.
El ascenso y el susto
La familia de Anok Yai huyó de Sudán a mediados de los años 90, escapando de la incertidumbre política y la violencia del país que, hasta el momento, continúan. Por esa razón, ella nació en El Cairo, en Egipto, el 20 de diciembre de 1997. Cuando habla de quién es, se reconoce como sudanesa.
Su familia —papá, mamá y seis hermanos— se instaló en Manchester, en New Hampshire, en Estados Unidos. Ella creció ahí y apenas se graduó de la secundaria West High cuando la viralidad la convirtió en una top model. Desde ese momento, todo ha sido un disparo hacia arriba. Anok Yai ha desfilado y ha hecho campañas para todas las marcas top conocidas —Versace, Louis Vuitton, Max Mara, Nike, Estée Lauder, Alexander Wang, Chanel, Alexander McQueen, Loro Piana, Tiffany & Co., Hood by Air y Ambush, entre otras— y ha sido portada de las principales publicaciones de moda —a la cabeza Harper’s BAZAAR, Vogue, V Magazine, Elle y Garage, como las principales—.
Figura constante en las pasarelas de grandes diseñadores y retratada por los nombres más relevantes de la fotografía mundial, si hay algo que una supermodelo deba hacer para generar certezas sobre su nivel, Anok Yai lo ha hecho en estos años de carrera. Y sí, también fue invitada por primera vez a la Met Gala de 2023, donde vistió una prenda que personalizó para ella Prabal Gurung. Esa invitación se repitió en las ediciones de 2024 y 2025.
Además, repitiendo lo que también es una actividad de las supermodelos, ha tenido roles importantes en videos musicales de artistas como: Lil Yachty, Travis Scott y Offset.
A 18 días de ser nombrada como la modelo del año, Anok Yai reveló —a través de su cuenta de Instagram— que se había sometido a una operación por un problema congénito que se había descubierto poco tiempo antes. “Durante el último año he estado librando esta batalla silenciosa. Descubrí por casualidad que tenía un defecto congénito que sobrecargaba mi corazón y destruía lentamente mis pulmones”. Si bien fue asintomática la gran mayoría de su vida, todo empezó a manifestarse a través de una tos, que se fue complicando.
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“[La tos] se convirtió en dolores en el pecho, episodios de tos con sangre y, a veces, dificultad para respirar. Decidí seguir trabajando mientras buscaba al médico adecuado y el momento oportuno. Pronto me di cuenta de que nunca iba a haber un ‘momento oportuno’: mi salud seguiría empeorando”, escribió Yai.
Ella no ha aclarado de qué enfermedad o malformación se trata, pero sí afirmó haber sido sometida a una cirugía torácica robótica que, de acuerdo a expertos, es un procedimiento que se usa cuando se extirpa tejido pulmonar afectado y hasta ganglios linfáticos que quedan cerca. Todo salió bien en la operación.
Si bien esta parada no llega en el mejor momento, era algo que ella no podía postergar y deja ver cómo lo inmediato ha marcado su vida. El 1 de diciembre, cuando en Londres, en el Royal Albert Hall, se subió al podio a agradecer que la nombraran modelo del año en los Fashion Awards 2025, no dejó de notarlo: “Me dijeron que sería flor de un día, que la maquinaria de la industria de la moda me aplastaría y que mi carrera solo duraría seis meses. Han sido seis meses muy largos, ¿verdad?”. (I)