Consejos prácticos

¿Qué pasa cuando dejas de alisar tu cabello rizado?

Los rizos grandes están viviendo su momento, gracias a Odessa A’Zion, pero yo necesitaba desaprender toda una vida de alisados para lograr los míos.

Por Marie-Claire Chappet

Odessa A'Zion. — Getty Images.

Si ves mi cabello en su estado natural, es un accidente. Algo ha salido mal. Me he quedado sin tiempo o alguien me ha echado agua como a la Bruja Mala del Oeste. Tengo el cabello naturalmente muy rizado pero, salvo en esos escenarios, nunca lo sabrías. Me aliso el cabello cada semana, me hago blow dries con regularidad. Estiro, aplano y controlo mis rizos constantemente. Muy rara vez salgo de casa con mi cabello en su estado natural. Estoy bastante segura de que muchos de mis colegas no saben que tengo el pelo rizado.

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Durante mucho tiempo pensé que había nacido en la época equivocada. En lugar de las permanentes voluminosas de los años ochenta, crecí en los noventa y principios de los 2000, cuando el liso absoluto era el único estilo aceptable y las GHD (herramientas de peinado) eran casi divinas. Todo lo que quería era el look de las chicas de All Saints y —como tantas de mi generación— el corte “Rachel” de Jennifer Aniston.

En años más recientes he aprendido a aceptar el volumen natural de mi cabello y opto por blow dries con movimiento, pero aún no había logrado convencerme de llevarlo completamente al natural.

Entonces algo cambió. O mejor dicho, alguien: Odessa A’Zion. La joven actriz está causando sensación (juego de palabras totalmente intencional) por su papel destacado en Marty Supreme, por el que fue nominada a los premios BAFTA y Actor Award; y por la brillante comedia de HBO I Love LA. Fue en esta última donde la vi por primera vez. Apareció en pantalla con una melena dramática que se parecía exactamente a la mía, solo que… fabulosa. Seguramente, pensé, mi propia melena de leona también podría verse así.

Foto: Kevin Mazur. Getty Images.

Para investigarlo, fui al salón Nicola Clarke en Fitzrovia (Londres) y quedé en las muy capaces manos de Jonathan, el “susurrador de rizos”. Era mi primera cita de estilismo para cabello rizado y resultó una experiencia surrealista saber que, al salir del lavacabezas con el pelo húmedo en una masa de rizos, estos no desaparecerían bajo el secador y las planchas, sino que, por el contrario, serían realzados.

Me di cuenta de que necesitaba reaprender —o más bien desaprender— todo lo que había hecho antes con mi cabello. “Cuando secas tu pelo de forma natural, quieres que esté casi empapado; si está demasiado seco con la toalla, necesitas volver a mojarlo”, me dice Jonathan mientras desenreda mi cabello con un peine de dientes anchos. “Los productos no se secan de la misma manera”.

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Estos eran un acondicionador en spray y una espuma voluminizadora, que distribuye suavemente por mi cabello en capas antes de empezar a difuminar con el secador. Hoy usamos dos productos de Virtue (una marca ideal para cabello seco y rizado como el mío): su Volumising Hair Mousse y su Strength and Shield Leave-in Conditioner.

“El primero también actúa como protector térmico, así que aplícalo primero para desenredar e hidratar —explica Jonathan—. Luego, como queremos usar las tenazas, necesitamos una espuma ligera, voluminizadora y de evaporación rápida”. Siempre me había preguntado ingenuamente cómo sería exactamente el proceso de difuminar y pronto descubrí que es lento y laborioso. 

Difuminar es básicamente secar el cabello con un accesorio difusor: el aire no es tan potente y, por lo tanto, es una forma mucho más suave de secarlo. Como el flujo de aire es uniforme, no altera el patrón del rizo. Mientras secas, asegúrate de usar los dedos para comprobar si hay humedad en las raíces, masajeando el producto al mismo tiempo.

Antes. Foto: Marie-Claire Chappet.
Después. Foto: Marie-Claire Chappet.

Por supuesto, siempre habrá rizos que necesiten más definición. Ahí es donde entran las tenazas. Jonathan terminó usando su “arsenal” de tenazas de distintos tamaños para añadir dimensión a mi cabello. “Debes asegurarte de que el cabello esté aproximadamente al 95 % seco antes de hacerlo. También conviene usarlas para dar un poco de volumen en la raíz. Levanta el cabello en vertical y luego rízalo. Así obtienes más cuerpo en la parte superior”. Terminamos con un spray de textura, en este caso el Easy Up Do de Sam McKnight, que aporta un acabado más mate y fija la forma sin sacrificar su tacto natural.

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Me quedé impactada con el resultado porque veo que mis rizos finalmente tienen su momento de protagonismo. No están forzados ni ocultos, sino definidos y optimizados. Es entonces cuando Jonathan me da su consejo más importante. 

“La gente quiere el rizo sin frizz, pero en realidad el frizz forma parte de él. Muchas mujeres lo ven como una imperfección, pero yo no lo creo en absoluto".

Sus palabras se quedan conmigo mientras salgo del salón, tomo el metro y cruzo Londres con mi cabello natural completamente visible, sin vergüenza ni incomodidad. Me fui sintiendo que debería ser mucho más amable con mis hermosos rizos. Después de todo, son yo. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.