Talento ecuatoriano

La ecuatoriana que está cambiando la medicina estética en Madrid

En una de las zonas más dinámicas de Madrid, Diana Oquendo fundó su propia clínica estética. Su enfoque —basado en prevención, tecnología y naturalidad— propone una mirada distinta de cuidar la piel.

Por Daniela García Noblecilla

Harper's BAZAAR — Ecuador

A los 26 años, Diana Oquendo dejó Quito y se mudó a España. Estudió medicina en la Universidad Cristiana Latinoamericana y, después de graduarse en 2012, siguió con su formación fuera del país. Esa decisión la tomó para acompañar a quien se convertiría en su esposo, un cirujano cardíaco. En la Universidad de Barcelona se especializó en medicina estética, con énfasis en láser dermatológico. Cada etapa —confiesa a Harper’s BAZAAR Ecuador— la llenó de experiencias y de una perspectiva sobre cómo evoluciona esta industria. Ya han pasado más de 15 años desde que cambió su residencia. Primero fue Barcelona, después Sevilla y ahora Madrid.

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En el barrio Salamanca, uno de los sectores más competitivos de la capital española, dirige su centro de medicina estética, que acaba de cumplir dos años de funcionamiento. Abrir las puertas de algo propio vino después de trabajar en varias empresas del sector, donde llegó a ser directora. Sin embargo, su decisión de ser madre no fue compatible con la empresa en la que laboraba y optó por “buscar un poco de libertad”. Oquendo comenzó con 300 pacientes en una clínica que ahora supera los 2.500, gracias a prácticas orientadas a las nuevas tecnologías. 

“El futuro de la medicina estética está en las terapias a base de luz”.

Esta quiteña explica que solo en su calle hay siete clínicas más. Por eso, desde un inicio, sabía que debía diferenciarse de aquellas que solo ofertaban rellenos o armonizaciones faciales. Uno de los tratamientos que impulsa es el Endolift, una técnica de rejuvenecimiento no invasiva, basada en láser de diodo de fibra óptica, que se inserta bajo la piel para tensar los tejidos profundos, destruir la grasa localizada (papada o mejillas) y estimular el colágeno. El protocolo tiene un costo que parte desde los 1.500 euros (aproximadamente US$ 1.700) y, dependiendo de cada caso, supera los 5.000 euros (US$ 5.800). 

Entre los procedimientos más solicitados se incluyen la IPL —luz pulsada intensa para mejorar las manchas y la calidad de la piel—; la armonización facial con ácido hialurónico; y una terapia de reemplazo con aminoácidos y péptidos, enfocada en medicina regenerativa. Esta última le permitió ser capacitadora en Europa de Jalupro, una línea de productos de medicina regenerativa estética. Esta marca tiene presencia en Emiratos Árabes Unidos e Inglaterra y recién llegó a España. “Me gustó mucho implementar esto en mi clínica porque es el futuro. No se trata de revertir el envejecimiento, sino de controlar y prevenir el deterioro del cutis”. 

Esta especialización generó que sus clientes la visiten de distintas partes de Europa e incluso de Estados Unidos. Su preparación también le permite tratar otras afecciones como manchas o melasmas, que son frecuentes en pacientes latinoamericanos. “La condición de la dermis de nuestra piel (latina) hace que envejezca mejor, pero tiende a pigmentarse más”. A la par, Oquendo asegura —con la certeza de quien recibe decenas de clientes al mes— que las personas “ya no quieren rellenarse o cambiar sus facciones”. Ahora se buscan soluciones estéticas que prevengan y te hagan lucir natural.

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En medio de la entrevista, Oquendo comenta que cuando abrió su consultorio no quería que pareciera un espacio tradicional. Por eso apostó por un ambiente de líneas minimalistas, tonos claros y suaves. El equipo está conformado por tres personas de planta y tres médicos como colaboradores externos. Cuando le pregunto sobre lo que se viene, esta ecuatoriana confiesa que está ampliando su portafolio con procedimientos como: la faloplastia y la masculinización facial. 

Con 39 años, insiste en que la medicina estética tiene un efecto emocional importante. “Tengo pacientes que han tenido cáncer y cuando comienzan a recuperar la confianza —aunque parezca superficial—, este tipo de abordajes ayuda mucho con la autoestima”. Para cerrar la llamada, Diana confiesa que no descarta buscar un espacio más amplio y llevar su nombre a otras ciudades españolas. (I)