El sistema nervioso es un tema recurrente dentro del mundo del bienestar. Desde la terapia de contraste y los entrenamientos somáticos hasta el viral “low cortisol morning” —un concepto que promueve el arte de desacelerar— hoy existen innumerables tendencias destinadas a reducir los niveles de estrés. No es sorprendente que este tema esté en auge. En 2025, el 40 % de los empleados en el mundo reportó haber experimentado estrés durante gran parte del día anterior, de acuerdo a una encuesta de la empresa analítica, Gallup.
Sin embargo, la hiperproductividad —piénsalo como el hábito de medir, optimizar y perfeccionar todo— es en realidad lo opuesto a lo que el sistema nervioso necesita para mantenerse regulado. Nahid de Belgeonne, educadora somática, explica que "las personas están intentando cuidar su sistema nervioso con la misma energía que originalmente las llevó al agotamiento. El sistema nervioso no responde bien a la presión disfrazada de autocuidado. Esto puede generar aún más presión interna.

El sistema nervioso es el principal centro de mando del cuerpo, encargado de transmitir mensajes entre el cerebro y el resto del organismo. “Es el sistema de comunicación y adaptación del cuerpo. Está recopilando constantemente información tanto del entorno interno como del externo y preguntándose: ¿necesito prepararme, protegerme, movilizarme o es lo suficientemente seguro como para relajarme?”, señala la especialista en educación somática.
El sistema nervioso es altamente adaptable. “Aprende a través de la repetición”, comparte Nahid, lo que significa que la presión constante, las prisas, el exceso de responsabilidades o la sobreexigencia pueden llevar al cuerpo a permanecer atrapado en un ciclo de estrés. “En ese sentido, el estrés nunca es únicamente psicológico. Se vuelve fisiológico. El propio cuerpo empieza a organizarse en torno al ritmo y las exigencias de la vida de una persona".
Por eso la conversación sobre el sistema nervioso está resonando con tanta fuerza. “Colectivamente, estamos navegando un mundo en crisis, con estimulación digital constante, sobrecarga de información, hiperreactividad, multitarea crónica y descanso interrumpido. Al mismo tiempo, muchas personas siguen funcionando de cara al exterior mientras internamente se sienten agotadas, tensas o incapaces de desconectarse realmente”.
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Según la experta, este interés creciente surge porque cada vez más personas están reconociendo que permanecen atrapadas en un estado constante de lucha o huida. Entre las señales más visibles de un sistema nervioso desregulado se encuentran la dificultad para desconectarse por completo, la respiración superficial, la tensión en la mandíbula o los hombros, las alteraciones del sueño y la incapacidad para relajarse.
Sin embargo, existen formas concretas de “resetear” el sistema nervioso; es decir, ayudar al cuerpo a salir del estado de lucha o huida (sistema nervioso simpático) y entrar en el modo de descanso y digestión (sistema nervioso parasimpático). A continuación, los expertos comparten las herramientas más sencillas para cuidar, apoyar y resetear un sistema nervioso sobreestimulado, con el objetivo de ayudarte a sentirte más calmada y mejor preparada para afrontar los factores de estrés del día a día.
1. Concéntrate en una sola cosa a la vez
Este fue el consejo que me dio el acupunturista Ross J. Barr cuando mis propios niveles de cortisol estaban por las nubes. Puede parecer casi imposible cuando estás acostumbrada a vivir con 20 pestañas abiertas y tratando de completar todo al mismo tiempo. “Un sistema nervioso más saludable no se construye a través de rutinas perfectamente optimizadas, sino mediante una relación más sostenible con el ritmo de vida, el descanso, el movimiento, la tecnología y la presión”, insiste Nahid.
Entre sus recomendaciones están caminar sin recibir estímulos constantes, comer sin realizar varias tareas a la vez, reducir la sensación de urgencia innecesaria y ver una película sin desplazarse por el teléfono al mismo tiempo. “El cuerpo se adapta a través de la repetición, el ritmo y la experiencia vivida, por lo que, a menudo, las prácticas que más ayudan son también las menos performativas”.
2. Prioriza la quietud
“Siempre recomiendo incorporar momentos de quietud sensorial a lo largo del día: una iluminación más suave, menos estímulos, aromas reconfortantes, baños calientes, contacto físico y pausas intencionales lejos de las pantallas”, añade Veronica Immink Gill, terapeuta corporal especializada en masajes linfáticos de Mauli Rituals.
“En última instancia, la regulación del sistema nervioso tiene menos que ver con el rendimiento y más con darse permiso para detenerse, suavizarse, sentir y volver a respirar”. La especialista Anita Kaushal comparte la misma visión: “configura recordatorios en tu teléfono para detenerte y permanecer en silencio durante un momento”.

3. Respira lentamente
Como explica el experto en respiración Rob Rea, “la respiración es una de las formas más rápidas de influir en el estado de tu sistema nervioso”. El estrés crónico altera la curva natural del cortisol. “En lugar de alcanzar su punto máximo por la mañana y disminuir gradualmente, el cortisol permanece elevado, aplanando tu ritmo natural. Esto puede provocar noches en las que te sientes agotada pero incapaz de desconectarte, problemas de sueño y poca energía al despertar”.
Para resetear el sistema nervioso, además de reducir la estimulación durante la noche, considera que la respiración consciente puede ser un auténtico cambio de juego. Rea recomienda exhalaciones lentas y prolongadas, como la técnica 4 - 6: inhalar durante cuatro segundos y exhalar durante seis, para activar el sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso y la recuperación.
4. Prueba la terapia de contraste
“Utiliza la exposición al frío de forma estratégica”, aconseja Michal Cohen-Sagi. “Las exposiciones breves y controladas al frío pueden estimular el nervio vago y mejorar la resiliencia al estrés con el tiempo. Mientras tanto, el calor favorece la circulación y la relajación, ayudando al cuerpo a salir del modo de estrés”.
5. Tararea
Puede sonar demasiado simple, pero la evidencia detrás del tarareo como herramienta para regular el sistema nervioso es cada vez más sólida. Tararear genera vibraciones que estimulan el nervio vago y las investigaciones sugieren que puede ayudar a reducir los niveles de estrés. “Los baños de sonido, el tarareo o los tonos de baja frecuencia estimulan el nervio vago a través de las vibraciones y las vías auditivas”, coincide Cohen-Sagi.
6. Fortalece tus conexiones sociales
“La conexión social ayuda a promover un estado fisiológico más estable y equilibrado”, señala Nahid de Belgeonne. Quedar con amigos, pasar tiempo en familia, conocer nuevas personas o disfrutar de momentos con seres queridos puede estimular la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del bienestar, favorecer la sensación de seguridad y ayudar a desactivar la respuesta de lucha o huida. Nahid concluye que la clave está en dejar de enfocarse exclusivamente en la autooptimización y empezar a priorizar la regulación del sistema nervioso. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR UK.