EXPERIENCIA

Un legado que inició en el retail

La marca de María Elena Robalino nació en pandemia, pero se venía gestando desde hace más de cuatro décadas en el textil. Junto a sus hijos, tiene una propuesta que piensa en una mujer que se mueve con seguridad.

Por Daniela García Noblecilla

Lemaler — Harpers BAzaar Ecuador

Lemaler encontró su espacio en la industria cuando el mundo se detuvo por la pandemia. No fue una improvisación, fue la manera de darle sentido propio a lo que su fundadora, María Elena Robalino, llevaba haciendo toda la vida. Tiene 63 años, cuatro hijos y una historia en la moda que empezó mucho antes, a los 19, cuando decidió que diseñar ropa era lo suyo.

Por más de cuatro décadas, su trabajo estuvo ligado a la producción para terceros. Inició con una pequeña fábrica, que luego llegó a emplear a cerca de 150 costureras. La responsabilidad era grande, constante y el ritmo no se quedaba atrás. Diseñar para cadenas implicaba adaptarse, interpretar y responder. 

Robalino viene de un linaje de joyeros, tuvo su propia joyería y convivió durante años con ambos mundos. Pero los tejidos le generaban otros sentimientos y mayor creatividad. “Cuando veo una tela, ya sé en qué la voy a usar”. En este nicho encontró una libertad distinta, una forma de crear que la conectaba de otra manera con su intuición.

“Realmente me siento realizada, puedo seguir creando, trabajando. Disfruto tanto de lo que yo hago”.

María Elena Robalino, fundadora de Lemaler. Fotografía: Juan Pablo Castillo. 

La pandemia llegó con una pausa abrupta y, de un día para otro, los pedidos se cancelaron. La fábrica estaba acostumbrada al movimiento recurrente y se quedó sin horizonte. Sin embargo, según la creadora, detenerse no era una opción. “Había una estructura detrás, personas que dependían de ese empleo”.

Comenzaron a confeccionar mascarillas, trajes antifluidos y todo lo que el momento exigía. Adaptarse no fue nuevo para ellos; lo diferente fue que, por primera vez, tuvieron el tiempo para desarrollar una idea que tenían pendiente. Era un proyecto guardado, postergado por la dinámica de la producción para otros. “Siempre estaba ahí, pero no había tiempo”. El encierro por el COVID-19, con todas sus dificultades, abrió ese espacio para Lemaler.

Contenido relacionado: El efecto Chanel: los trajes de falda vuelven y están obsesionando a todos

La primera colección no fue ambiciosa en términos de moda, explica esta diseñadora. Crearon una línea de ropa de casa, pijamas y prendas cómodas, pensadas para una vida que ocurría dentro del hogar.  Su idea funcionó y además marcó el inicio de la nueva propuesta. María Elena asegura que diseñar para una marca propia implicó tomar otro tipo de decisiones y construir una identidad desde cero.

Para Jaime González, uno de sus hijos, Lemaler es justamente el vehículo que le permitió a su mamá expresar sin filtros sus ideas. Por mucho tiempo, esa creatividad estuvo condicionada por lo que pedían las cadenas y ahora, con el proyecto, podía tomar forma propia. El nombre es un juego de letras con “María Elena R”. Este grupo familiar viste a una mujer inspirada en ella: alguien segura, creativa y con liderazgo, que toma decisiones propias y se expresa a través de lo que usa.

María Elena, junto a sus hijos Daniela, Adriana, María Elena y Jaime. Fotografía: Juan Pablo Castillo.

Los cuatro hijos de Robalino están involucrados en diversos departamentos. Adriana, la hermana mayor, se encarga del área creativa y de diseño. María Elena (hija) está a cargo de la producción. Jaime maneja la administración y nuevos proyectos. La hermana menor, Daniela, encabeza el área de retail de las tiendas. El negocio siempre estuvo presente en su infancia cuando la fábrica funcionaba en la casa. Crecieron entre mesas de corte, inventarios y visitas después del colegio. Era parte de su entorno y no lo veían como una obligación. 

En términos de producto, su fundadora asegura que se definen por los detalles. Usan telas como el lino, la seda y el ramio. Para ellos, son materiales naturales, con caída, que aportan frescura y estructura a la vez. La intención es tener prendas que se sientan bien y que eleven la percepción de quien las usa.

También te puede interesar: Las camisetas con eslogan están de vuelta: así se llevan en 2026

Hay otro elemento que se repite en sus conversaciones internas: el fit. La moldería está elaborada para el cuerpo de la mujer ecuatoriana. No es un proceso rápido, por lo que implica pruebas constantes, ajustes y repetición. María Elena se prueba personalmente cada prenda, "hasta que quede perfecta”. Es un trabajo que muchas veces, añade Jaime, pasa desapercibido para el consumidor, pero que marca la diferencia.

En 2021 abrieron su primera tienda y hoy tienen presencia en Guayaquil y Quito, con ocho locales en total, además de un canal online que envía a distintos países. Cuentan con un equipo de alrededor de 60 personas y aún operan con cadenas para mantener esa línea de negocio. 

Colección Origen de Lemaler. Fotografía: Paloma Ayala. 

El ritmo de colecciones es intenso. Lanzan alrededor de 16 al año, además de cápsulas. La más reciente, pensada para la temporada de playa, tiene colores fuertes y estampados. Cada lanzamiento, explica Robalino, parte de una combinación entre tendencias globales y una lectura del público local.

Si se le pregunta qué significa la marca, responde sin pensarlo demasiado: “mi vida”. Es, en el fondo, el resultado de todo lo que ha hecho, aprendido y postergado durante años. Para sus hijos, el significado es otro, es un proyecto que los unió más, que los obligó a crecer, a asumir responsabilidades distintas y a trabajar como equipo. Cuando intentan definir Lemaler en una sola palabra, mencionan varias como seguridad, liderazgo, autenticidad y atrevimiento. (I)