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Teresa Valencia: la arquitecta del lujo silencioso

A 26 años de haber desafiado las convenciones familiares de perseguir una "carrera de verdad", la diseñadora guayaquileña lidera una revolución sostenible que conecta la alta costura con las comunas de Santa Elena y de otros puntos del país. Esta es la historia de una mujer que no solo vende vestidos, sino que teje redes de dignidad.

Por Julissa Villanueva

TERESA VALENCIA HARPERS BAZAAR — HARPERS BAZAAR ECUADOR

A los 18 años, Teresa Valencia tenía un secreto que no cabía en su habitación. Se trataba de un taller de costura clandestino y 500 camisetas vendidas a escondidas. Todo en complicidad con su abuela materna, quien le regaló sus máquinas Brother y le brindó un espacio para creer en la moda. Mientras su familia esperaba que eligiera una “carrera de verdad”, como abogada o doctora, ella ya había trazado un plan de fuga hacia su propia libertad.

Compró su primera cama, una refrigeradora y un aire acondicionado con el fruto de su costura y, a los 19 años, cerró la puerta de su casa familiar para abrir la de su propio destino. Se independizó cuando en Guayaquil eso era "mal visto" para muchos. "A mí no me importaba. Yo sabía que no estaba haciendo nada malo, que Dios me estaba mirando y que yo estaba trabajando", cuenta a Harper’s BAZAAR Ecuador.

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Esa misma audacia la llevó, con apenas 20 años, a la oficina de Johnny Czarninski, uno de los empresarios más poderosos del país de la época. Él, se rio cuando la vio entrar, pero ella, con la fuerza de quien se sabe destinada a algo grande, le soltó: “Yo soy Teresa Valencia y voy a ser famosa. Quiero un local y sí lo voy a pagar”. Y lo hizo. De un espacio en el Riocentro Shopping en Guayaquil pasó a tener cinco, hasta conquistar Quito, Cuenca, Galápagos, incluso llegó a Panamá.

Fotógrafía: Juan Pablo Castillo. 

Su exposición mediática ya la llevaba a cruzar fronteras como una diseñadora de modas referente, pero en 2015, en la cima del éxito comercial, la vida le pidió un cambio de ritmo. Fue el momento en que la parte personal y profesional colisionaron de forma definitiva. Al quedar embarazada, decidió que no quería ser una "mamá de oficina". Con la llegada de su hijo James, Teresa tomó la decisión más difícil para una empresaria: cerrar sus tiendas y talleres para dedicarse a la familia. Se fue a vivir a Latacunga, cambió las pasarelas por la vida de hogar y guardó sus sueños en una bodega. Tras separarse, decidió retomar su marca, pero bajo sus propias reglas. Ya no quería la velocidad frenética de antes; ahora, su hijo era la prioridad. “Muchos creen que el éxito es tener miles de millones. Para mí, el éxito es la salud y ser dueña de mi tiempo. Tuve que bajar las revoluciones para criar a mi hijo; no podía dejarlo con una empleada y ya”.

Hoy, con 47 años y una madurez que solo dan las batallas ganadas, Teresa no busca la 66 Harper’s BAZAAR fama, sino la coherencia. Se ha convertido en una autoridad del lujo silencioso en Ecuador, esa estética que huye del logo y se refugia en la calidad extrema, que muestra que el verdadero prestigio no necesita gritar para ser reconocido. Comenzó a crear diseños con materiales naturales o reciclados de gran calidad para ropa contemporánea y elegante, bajo conceptos de sostenibilidad que cautivaron a Vogue México, quienes la invitaron en 2020 a la capital mundial de la moda, en el showroom de París…

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*Créditos

Fotografía: Juan Pablo Castillo. Asistente: Edison Veliz. Peinado: Studio Carolina Aguirre. Maquillaje: Karen Romero.