¿Quién habría pensado, en junio de 2018, cuando Yellowstone se estrenó por primera vez en Paramount Network, que Taylor Sheridan se convertiría en uno de los productores más prolíficos de la televisión? Antes ya había recibido reconocimiento en el cine con Wind River y Sicario, pero nadie estaba preparado para el enorme fenómeno en el que se convertiría la serie. Pronto, parecía que todo el mundo estaba viendo la lucha de la familia Dutton por conservar el rancho Yellowstone. Casi una década después, el universo de Sheridan se ha convertido en algo parecido al Star Trek del western moderno, con innumerables spin-offs. Ahora damos la bienvenida a Dutton Ranch, que sigue la historia de Beth —Kelly Reilly— y Rip —Cole Hauser—.
Yellowstone marcó el modelo narrativo de Sheridan. Un protagonista rudo y directo que es una constante de sus series —Kevin Costner lo inició todo—, y quedó claro que hace televisión pensando en los estados más conservadores de Estados Unidos. Se podrían conectar algunos puntos entre la creciente popularidad de Sheridan y los cambios del panorama político estadounidense, pero la política de sus series no siempre es tan fácil de definir. Antes de su final el año pasado, Yellowstone fue una de las plataformas más visibles para actores indígenas, como Gil Birmingham y Mo Brings Plenty, y una de las pocas series realmente interesadas en la soberanía territorial indígena. De hecho, esta es la base completa de la historia de origen de Yellowstone. Sheridan ha escrito numerosos personajes femeninos queer, pero también muchas escenas que se burlan de los pronombres. Parece interesado en mujeres poderosas, aunque con frecuencia también las sexualiza. Puede ser una mezcla difícil de encasillar, pero eso también forma parte de su atractivo.
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Incluso cuando falla, Yellowstone es un drama familiar extremadamente adictivo. También es, con todo respeto, una serie completamente desquiciada. Hay traiciones enormes, dignas de una telenovela —por ejemplo, un hijo descubre que su padre no es realmente su padre y que por eso nunca sintió su amor—, y guiones exagerados, lo que no sorprende que haya logrado atraer a 13,6 millones de espectadores en su temporada final.
Yellowstone se convirtió en un éxito tan grande para Paramount+ que la cadena le dio a Sheridan carta blanca. De pronto, estaba produciendo tantas series como Ryan Murphy: una sobre campos petroleros en lugar de vacas y ranchos, otra que básicamente funciona como una vitrina para Sylvester Stallone, e incluso una sobre mujeres en la CIA. Hoy en día, hay un nuevo spin-off de Yellowstone para cada temporada del año, y vienen más en camino. ¿Cuáles sobrevivirán al tira y afloja mientras Sheridan deja Paramount por NBCUniversal, que recientemente lo fichó por US$ 1.000 millones?
11. Tulsa King

Tulsa King es la propuesta más débil de Sheridan, quizá porque no está tan involucrado en la escritura de esta serie como sí lo está en el universo extendido de Yellowstone. Para la mayoría de espectadores, el gran atractivo probablemente sea Sylvester Stallone. El ganador del Oscar interpreta a un capo de la mafia de Nueva York que es desterrado a Tulsa por su propia familia después de cumplir una condena de 25 años en prisión. La primera temporada está a cargo de Terence Winter, guionista de The Sopranos, lo cual tiene bastante sentido.
En su nueva ciudad, debe abrirse camino para recuperar una posición de poder, algo que hace de una forma un tanto absurda: irrumpiendo en la primera tienda de marihuana que encuentra y amenazando al personal para quedarse con una parte de sus ganancias. Lo que une a la mayoría de las series de Sheridan es un hilo conductor relacionado con la familia y la protección del hogar o territorio propio.
10. Mayor of Kingstown

No debe confundirse con Mare of Easttown. Mayor of Kingstown se encuentra actualmente en su cuarta temporada, lo que la convierte en una de las series más longevas de Sheridan. Tiene una premisa más oscura y cruda que la mayoría de sus otros proyectos. Jeremy Renner interpreta a Mike McLusky, un intermediario de poder en la ciudad ficticia de Kingstown, Michigan, construida alrededor de prisiones privadas con fines de lucro.
McLusky se mantiene ocupado mediando entre la prisión, la policía y el crimen de la ciudad, con un enfoque particular en el racismo sistémico y la corrupción. No hace falta decir que aquí hay mucha violencia; es una serie sombría y se vuelve aún más oscura a medida que avanza.
9. Marshals

Si Paramount tiene algo que ver, el universo de Yellowstone nunca dejará de expandirse. Marshals no es mala, exactamente, pero sí representa un giro de 180 grados frente a lo que hizo que Yellowstone fuera tan cautivadora.
Aquí, Sheridan le entrega las riendas a Spencer Hudnut, showrunner de SEAL Team, para llevar Yellowstone al terreno de un procedimental de cadena abierta. En la nueva serie, Luke Grimes retoma su papel como Kayce, el muy querido hijo Dutton que siempre puso el deber y la lealtad familiar por encima de todo. El pobre ha perdido a casi todas las personas importantes en su vida: su padre —eliminado de la historia cuando Kevin Costner salió de forma célebre de Yellowstone—, su hermano adoptivo —apuñalado por su hermana— y su esposa, Monica, quien muere fuera de pantalla antes del piloto de esta nueva serie.
Es una propuesta algo genérica, aunque con mucho espacio para crecer, siempre que las pequeñas conexiones con Yellowstone sean suficientes para que sigas viéndola semana a semana.
8. Lawmen: Bass Reeves

Sheridan no fue el creador ni el guionista de esta serie —Chad Feehan se desempeña como showrunner—, pero sí tuvo un papel en su desarrollo, por lo que la incluimos como parte de su universo televisivo más amplio.
Lawmen cuenta con una imponente actuación protagónica de David Oyelowo como Bass Reeves, uno de los primeros alguaciles federales adjuntos afroamericanos en el Medio Oeste durante la década de 1860. La serie abarca 15 años y tiene algunas de las escenas de tiroteos a caballo más entretenidas de cualquier western reciente.
7. Landman

Landman se siente muy similar a Yellowstone, pero centrada en la industria petrolera. Y a veces, de alguna manera, eso funciona.
Billy Bob Thornton interpreta a Tommy Norris, quien trabaja para una compañía petrolera en el oeste de Texas. Divide su tiempo entre apagar incendios en la ciudad en nombre de su jefe —Jon Hamm—, reavivar su relación con su exesposa Angela —Ali Larter— y hablar de sexo con Ainsley —Michelle Randolph—, su hija de 17 años, algo tan incómodo como suena. Justo cuando la serie parece golpearte en la cabeza con propaganda a favor de los combustibles fósiles, logra equilibrarse al incorporar una perspectiva externa: una abogada implacable que llega de fuera de la ciudad —Kayla Wallace— y que podría ser el ingrediente clave que hace que esta serie funcione.
6. Lioness

No fue ninguna sorpresa enterarse de que Sheridan estará al frente de una próxima adaptación cinematográfica de Call of Duty después de ver Lioness. La serie es la más explosiva —y quizás la más costosa— de todo su catálogo, con grandes escenas de tiroteos, tanques, tortura y helicópteros. La trama puede ser enredada, pero se mantiene interesante gracias a las actuaciones de varios actores ganadores del Oscar.
5. Dutton Ranch

Desde que concluyó Yellowstone, los fans de la serie principal han esperado con paciencia la continuación de la historia de Beth y Rip. Aunque Kayce lidera Marshals —técnicamente la primera secuela de Yellowstone, pero con una estructura de procedimental televisivo—, Dutton Ranch se sentirá como un terreno mucho más familiar.
En esta entrega, un incendio devastador obliga a la pareja y a Carter, su hijo adoptado de manera informal, a dejar Montana y mudarse a un nuevo rancho en Texas. Allí se instalan con la esperanza de encontrar finalmente paz y tranquilidad. Después de todo, ya no quedan hermanos adoptivos a quienes apuñalar. Por supuesto, esa calma no dura demasiado. Pronto desarrollan una rivalidad con un poderoso rancho vecino liderado por Beulah Jackson —Annette Bening— y deben reclutar aliados cercanos, como el veterinario local Everett McKinney —Ed Harris—, para que los ayuden.
4. The Madison

The Madison es una grata sorpresa dentro de la filmografía de Sheridan, donde el duelo ocupa el lugar de protagonista central. Michelle Pfeiffer ofrece una interpretación desgarradora como Stacy, la elegante matriarca neoyorquina de la familia Clyburn. Cuando su esposo de 40 años —Preston, interpretado por Kurt Russell— y el hermano de él mueren en un trágico accidente aéreo, Stacy y su familia viajan a Montana para enterrarlos y atravesar el duelo. En el camino, entre paisajes escénicos y vaqueros amables, comienzan a entender por qué Preston amaba tanto escapar a la naturaleza. Al final, resulta que quizá esa pequeña vida en un rancho rústico también podría gustarles.
The Madison está bellamente dirigida por Christina Alexandra Voros a lo largo de seis episodios y tiene una trama notablemente más contenida que la mayoría de las series de Sheridan. Desaparecen los villanos y las líneas argumentales enredadas —al menos por ahora—, reemplazados por amplitud, silencios y conversaciones sinceras que resultan reconfortantes de ver. A eso se suman varias situaciones cómicas de “pez fuera del agua”, protagonizadas por un grupo de neoyorquinos que intenta sobrevivir a tareas como encender una fogata o usar una letrina.
3. 1923

Después de 1883, se rumoraba que habría algún tipo de secuela o continuación. Sheridan terminó apostando por una nueva mirada a la familia Dutton en el siglo XX, en plena época de la Prohibición en Montana, llevando la historia más allá del rancho en la que es su serie más ambiciosa hasta la fecha.
No solo seguimos a los abuelos de John Dutton —interpretados por Harrison Ford y Helen Mirren— mientras intentan proteger la propiedad, sino también a Spencer Dutton —Brandon Sklenar—, quien trata de regresar a Montana desde Kenia, y a Teonna Rainwater —Aminah Nieves—, una joven Apsáalooke que escapa de un violento internado residencial.
2. Yellowstone

La serie que lo empezó todo. A lo largo de cinco temporadas, seguimos a la familia Dutton en sus momentos altos y bajos mientras intentan mantener el control del costoso rancho Yellowstone. Deben enfrentarse a intereses externos que quieren quedarse con la tierra y navegar traiciones dentro de la familia, mientras procesan el trauma familiar de haber perdido tanto a la matriarca como a un hijo incluso antes de que la serie comience.
1. 1883

1883 está en una categoría propia. Al ser una miniserie, tiene un arco narrativo bien construido y un final satisfactorio, aunque desgarrador, con una sensación de cierre que Yellowstone tuvo dificultades para alcanzar. A lo largo de 10 episodios atrapantes y bellamente dirigidos, descubrimos cómo la familia Dutton terminó asentándose en el rancho Yellowstone.
James Dillard Dutton —Tim McGraw— y Margaret Dutton —Faith Hill— dejan Tennessee después de la Guerra Civil y emprenden un viaje hacia el oeste en busca de mejores tierras. Es una travesía ardua: pierden sus carretas al cruzar ríos y quedan atrapados en medio del conflicto entre asaltantes y tribus indígenas. La historia se cuenta desde la perspectiva de Elsa Dutton, la hija de 17 años, interpretada por Isabel May, quien también narra 1923.
No hace falta decir que no todos sobrevivirán a este recorrido antes de establecerse en Montana, lo que convierte a la serie en una historia emocionalmente poderosa sobre ingenio, alianzas y familia. (I)
Esta nota se publicó originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.